MIEDOS

Volar es sinónimo de libertad, de autonomía, de independencia, de goce. Mirar una gaviota no puede más que traernos en la mente una sensación agradable.
Existe un porcentaje muy grande de personas que no pueden disfrutar volar en avión. No pueden entender que alguien dirija su vida por unas horas. No es tan malo dejarse llevar y confiar. 
El deseo de muchos es quiero disfrutar, quiero sentir placer por volar. Pero hay también quien no puede disfrutar de momentos más simples. 
Muchas veces aparecen los miedos como los grandes protagonistas y culpables del no gozar, no disfrutar, no permitirse, no relajarse.
Los miedos son quienes nos advierten de peligros, de riesgos del afuera, pero también del adentro nuestro. Son nuestras alarmas. Prestemos atención cuando nuestro cuerpo nos advierte con señales situaciones que nos molestan y de las que queremos huir.

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