TGD Y ADD: REFLEXIONES


CADA VEZ MAS NIÑOS SON DIAGNOSTICADOS CON TRASTORNO GENERALIZADO DEL DESARROLLO Y SINDROME DE "DEFICIT DE ATENCION CON Y SIN HIPERACTIVIDAD", Y MEDICADOS EN CONSECUENCIA...
Recibo muchas consultas de padres preocupados porque sus hijos están diagnosticados con TGD, sigla del trastorno generalizado del desarrollo, o diagnosticados con ADD, déficit de atención. Muchos papás vienen con niños de cinco años que ya están medicados e inclusive con la indicación de repetir salita de jardín de 5 años.
Este diagnóstico parece ser una bolsa de gatos, no les dice nada a los padres, si bien en un primer momento los tranquiliza la idea de tener un diagnóstico, luego sólo los asusta, no saben qué hacer ni dónde acudir para que los ayuden. Asistimos a una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos que simplifican las determinaciones de los trastornos familiares que hacen síntoma en los niños.
Este diagnóstico se realiza generalmente en base a estudios neurológicos que la mayoría de las veces no aporta registro de alteración, en todo caso podrán decir que hay una alteración funcional. Una vez hecho el diagnóstico, que no toma en cuenta la singularidad de cada niño y su familia, se les indica medicación y pautas para que les pongan más límites a través de alguna modificación del comportamiento.
Son niños que no pueden concentrarse, no pueden estudiar y tienen un retraso madurativo. La mente en el ser humano, tiene un desarrollo biológico que incluye el cerebro, neuronas, y un desarrollo emocional. Para que el desarrollo emocional se produzca, el bebé debe contar con los recursos yoicos de los padres. Si los padres no cuentan con recursos internos o estos están distorsionados, no se favorecen las condiciones que permiten la integración mental del niño. Un niño sano es aquel cuya edad cronológica y su edad emocional, coinciden. Un niño que se va retrasando en su desarrollo, se va sintiendo cada vez peor porque con el crecimiento tiene cada vez mayores demandas para las cuales se siente cada vez menos capaz. Así es como se va incrementando la patología.

SALA DE MAESTROS: EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

FUENTE: Joaquín Rocha, Lic. en Psicología especialista en Educación para la Comunicación
El temor o el silencio no pueden ser los pilares de ningún proyecto educativo sano, como así tampoco, la dinámica oculta de cualquier comunidad educativa.
Sin embargo el miedo a ser despedido esta instalado en la cotidianeidad de los docentes privados producto, la mayoría de las veces, de cierto discurso de los directivos, representantes y apoderados legales.
Frases como "cuida tu fuente de trabajo", "si no te gusta podés renunciar", "si te gusta o no es tu problema" hacen su aparición cada vez que un docente privado saca a relucir sus derechos. Acto seguido comienza esa sensación real de sentirse señalado como "la oveja negra"de la institución.
El miedo es una emoción que inmoviliza, neutraliza a la persona que la experimenta, no le permite actuar ni tomar decisiones; como resultado no le permite vivir, si acaso existir. Desde ya acarrea consecuencias negativas en la salud. El miedo siempre ha servido para formar ejércitos de esclavos.
La persona que actúa bajo la presión de ser despedido permite de alguna manera ser agredido por sus superiores, acatar ordenes que no le facilitan su tarea, reprimir su verdadera personalidad, guardar sus opiniones, evitar quejarse y al final hace de su trabajo, no ya la acción de su vocación sino un lugar donde va a cobrar un sueldo.
Esta emoción, el miedo, no permite vivir vidas significativas, ni mucho menos tener vínculos gratificantes. Todos los docentes privados o no, deben estar concientes de sus derechos, para ésto debe conocerlos. Una oportunidad de ésto sería el pertenecer a algún sindicato pero la realidad dice que esto ya es motivo de "ser malmirado". Otra vez el miedo al servicio del poder.
También debe estar conciente de los manejos a los cuales está expuesto. Hay dos tipos de manipulaciones: una dirigida hacia la persona y otra a su entorno. Esta última tiene la finalidad de convertir a los demás en sus cómplices para que colaboren generando más miedo y no se haga evidente lo obvio.
Cuando la manipulación se dirige directamente al docente se hace a través de un discurso q atribuye a quien esgrime sus derechos actitudes de mala fe y como si se tratara de un espejo carga al otro de los propios errores y los propios miedos. Al miedo sólo lo combate la acción. Tengamos siempre presente que el silencio no es salud.
Es muy habitual que el acosador atribuya a la víctima actitudes de mala fe sin pruebas de ello. El acosador atribuye o "acosa" a la víctima de sus propias intenciones como si se tratara de un espejo, atribuye a la víctima, sus propios errores y sus propios miedos.

¿Cómo pueden los padres ayudar desde el hogar a sus hijos en los estudios?

Que los niños duerman lo suficiente
Que vayan al colegio desayunados.
Que los estudios sean un tema de conversación más.
A la hora de ayudar al niño, la pareja debe estar implicada.
Valorar los estudios.
Transmitir siempre la idea de que los estudios son responsabilidad del niño, no de los padres.
Elaborar con el niño un horario de estudio en casa.
Garantizar unas condiciones ambientales positivas.
Supervisar y elogiar.
Mantener contacto y colaboración con el colegio.
Ofrecer ayuda directa en determinadas circunstancias.
Procurar el bienestar psicológico del niño.
En el caso de que presente dificultades de aprendizaje, tratarlas previamente.

Otros criterios para la elección de una Escuela

Ninguna Institución por mejor que sea cubrirá todas las expectativas de la familia.

Hay chicos a los cuales
el colegio que los padres elegirían les resultaría terriblemente exigente y no están en condiciones de hacerlo ni de disfrutarlo. Puede suceder al revés también. Que los padres crean que va a ser muy difícil y a lo mejor es un chico que está en condiciones para una mayor exigencia. Esta diferenciación entre cuál es el colegio que es bueno para un chico y el que uno hubiera querido es una diferencia importante. Obliga a mirar más a los hijos que a un proyecto propio.

Todos los padres pueden y deben detenerse a pensar qué es lo que sus hijos pueden y les gusta o no. Seguramente hay papás más acostumbrados a hacer este ejercicio que otros, pero lo importante es que todos pueden hacerlo.

Por otro lado es muy importante conocer cuál es el Proyecto de la Escuela,
lo que significa conocer cuál es el criterio de la Institución acerca del lugar del alumno, del lugar del docente, cuál su responsabilidad sobre el aprendizaje de los alumnos; la importancia que tienen los aprendizajes, los deportes, el arte, los aspectos emocionales, los grupales. La relación con otros proyectos, como pueden ser proyectos solidarios o sociales.

También es clave indagar acerca de cómo se maneja la cuestión de los límites, qué pasa con las sanciones, qué pasa cuando un alumno no hizo la tarea, cuáles son los criterios de evaluación, qué actitud toma la escuela cuando a un alumno no le va bien.


En una entrevista es conveniente que los papás vayan con algunas preguntas previas, relacionadas con el proyecto de la escuela y con los aspectos que a cada familia le interesa; pero la idea es ir a escuchar. Cuando uno escucha descubre otras preguntas.

Qué tener en cuenta al elegir la escuela para nuestros hijos?


La escuela es el lugar donde tus hijos harán amigos, aprenderán valores y vivirán experiencias que quedarán para siempre en sus recuerdos. Por eso es tan importante pensar bien antes de elegir en cuál inscribirlos.


Algunas preguntas para pensar y conversar antes de comenzar la búsqueda:

¿Queremos darle a nuestro hijo una enseñanza laica o religiosa? Y si optamos por darle formación religiosa... ¿queremos que ésta sea dada en casa, en una institución extraescolar o dentro de la escuela?

Otra pregunta básica: ¿privada o estatal? A diferencia de lo que suele suponerse, esta decisión no siempre se relaciona con el poder adquisitivo. Muchos padres prefieren que sus hijos se relacionen con chicos de todas las extracciones sociales y económicas. O, por su ideología, adhieren a una educación estatal, y eligen darle la formación complementaria de idiomas, computación o deporte. Por el contrario, otros papás prefieren que sus chicos se relacionen con otros niños de familias similares a la propia, de su misma religión, ideas o valores.

Además de privada o estatal, laica o religiosa, también hay otros criterios. Hay escuelas de disciplina más rígida o más flexible, distintas formas de concebir el proceso de enseñanza-aprendizaje, colegios pequeños que recién comienzan su proyecto y grandes escuelas donde funcionan jardín, EGB (Primaria) y Nivel Medio (Secundaria) desde hace muchos años; escuelas que privilegian un aspecto en la enseñanza que brindan (un idioma, religión, tradiciones, arte, deportes).

Es importante tener en cuenta la cantidad de horas que un niño pasará en la escuela. No tiene el mismo efecto en todos los chicos, algunos niños no pueden tolerar un jornada completa, éste es un aspecto muy importante a tener en cuenta.

Es útil que los papás visiten las instalaciones de los colegios-candidatos, se entrevisten con los directores y se informen, entre otras cosas, sobre la cantidad de alumnos por grado, las medidas disciplinarias que se acostumbran aplicar, cuál es la oferta de servicios extracurriculares, talleres, deportes, idiomas, entre otros.

Elegir colegio implica elegir un marco social en que se insertarán el chico y su familia, un posicionamiento social, económico y laboral futuro, un conectarse con las experiencias escolares pasadas de los propios padres; en fin, un proyecto familiar a largo plazo que es muy fuerte.

La premisa esencial, por supuesto, es que el proyecto educativo coincida con los valores de la familia. Al respecto, antes de salir a buscar desesperadamente a preguntar a hermanos, cuñados, primos y amigos, se aconseja que la pareja o la familia se plantee qué educación quiere para sus hijos. De la decisión sobre la cantidad de horas que el niño pase en la escuela dependerá la elección de una institución de jornada simple (en este caso se verá si se lo inscribe en el turno mañana o el turno tarde), o una de jornada completa (desde las 8 hasta las 16, en la mayoría de ellas).

Hay escuelas orientadas hacia el arte, la informática, los idiomas, el deporte... ¿Qué será mejor para el niño?: Hay que mirar al hijo, observar cuáles son sus posibilidades e intereses y elegir en función de ese chico y no del niño que uno fue, porque este es uno de los errores más comunes en los que solemos incurrir los adultos.

MUY FELIZ 2009!!!!



MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE HAN INGRESADO AL BLOG, MUCHAS GRACIAS POR LOS MENSAJES QUE HAN HECHO LLEGAR
FELIZ 2009 LLENO DE COLORES!!

SINDROME DE KLINEFELTER

El Síndrome de Klinefelter es una anomalía cromosómica que afecta solamente a los hombres, consiste en la presencia de un cromosoma X extra en un varón. Su nombre alternativo es Síndrome 47 X-X-Y.
Los seres humanos tenemos 46 cromosomas donde están todos los genes. Dos de estos cromosomas, los cromosomas sexuales, determinan si una persona es hombre o mujer. Las mujeres tienen dos de los mismos cromosomas sexuales, que se escriben como XX, mientras que los hombres tienen un cromosoma X y un cromosoma Y, que se escriben como XY.
En el Síndrome de Klinefelter, los hombres tienen al menos un cromosoma X extra. Esto generalmente ocurre como resultado de un cromosoma X adicional (escrito como XXY). Este Síndrome se encuentra en aproximadamente uno de cada 500 a 1000 varones recién nacidos.
Al nacer el niño presenta una apariencia normal, pero las irregularidades usualmente comienzan a notarse cuando llega a la edad puberal, las características sexuales secundarias no se desarrollan o lo hacen de manera tardía, según el caso.
Algunos casos leves pueden pasar inadvertidos por no presentar anomalías.
Entre los síntomas que compromete se encuentran:
  • diferentes signos de problemas sexuales
  • proporciones corporales irregulares
  • trastornos o dificultades de aprendizaje: Déficit de atención y concentración, Trastorno de hiperactividad, Dislexia.
Si un adolescente no desarrolla sus características sexuales a nivel corporal, o presenta cualquier signo de los mencionados que llame la atención se aconseja la consulta al médico, quien hará la derivación correspondiente, con un genetista y un endocrinólogo.
Muchos niños padecen éste síndrome, sin saber sus padres, el cual es descubierto en la pubertad, y como consecuencia quizás tienen dificultades escolares y diferentes déficit en el aprendizaje.

El niño que juega investiga

y necesita cumplir una experiencia total que debe respetarse. Su mundo es rico, cambiante e incluye interjuegos permanentes de fantasía y realidad. Si el adulto interfiere e irrumpe en su actividad lúdica puede perturbar el desarrollo de la experiencia decisiva que el niño realiza al jugar.
No son muchos los juguetes que necesita para esta actividad; por el contrario si son demasiados pueden trabarlo y confundirlo en sus experiencias.
Tampoco precisa grandes espacios, pero sí un ámbito propio del que se sienta dueño.

Tazas, platos,

ollas, sartenes, cubiertos, sirven para recibir y dar alimentos. Esta experiencia de alimentar y ser alimentado condensa también experiencias de pérdida y recuperación.
A los dos años aproximadamente, comienzan a interesarle los recipientes, que utiliza para trasvasar sustancias de un lugar a otro. Esta actividad lúdica espera y necesita la enseñanza del control de esfínteres, es decir, adquirir la capacidad de entregar a voluntad los contenidos del cuerpo.
Desde muy pequeño,
la imagen que aparece y desaparece ha ocupado su vida mental. El hecho de que la imagen -tanto la externa como la propia- sea fugitiva, lo angustia. Pero alrededor de los dos años descubre cómo recrearla y retenerla mediante dibujos, y de este modo disminuye la angustia. Comienza el niño a explorar su cuerpo, para interesarse luego en los objetos inanimados; también cuando dibuja, es el cuerpo su primer interés.
La casa, que lo simboliza, será luego el objeto central de sus paisajes.
Todos aquellos juguetes que por su sencillez facilitan la proyección de fantasías son los que tendrán más posibilidades de ayudarlo en la función específica del juego, que es la de elaborar situaciones traumáticas.

HOLA PRIMAVERA!!


VINCULO MAMA-BEBE II


En un magazine me convocaron para exponer sobre este tema tan hermoso y pilar de todo el futuro desarrollo de ese niño. Transcribo el texto que se emitió.
Es imprescindible que la piel de la mamá esté en contacto con la piel del bebé desde los primeros momentos, lo que prepara al niño para un buen desarrollo. Luego del nacimiento mamá y bebé comienzan a reconocerse, aunque ese bebé ya sabe mucho acerca de ella, puede reconocer el ritmo de su corazón al que se habituó durante los nueve meses.
Mamá y bebé se miran, se huelen, se escuchan, se comunican en el cuerpo a cuerpo. Todas estas experiencias van configurando en la mente del bebé la imagen de la madre.
La pérdida de la experiencia de estar dentro del vientre materno se compensa con un buen contacto físico. La carencia de esta relación puede traer diferentes trastornos. El bebé se acomoda en los brazos de su mamá como estuvo antes en su vientre, busca en sus brazos ese mismo calor. Capta enseguida una postura rígida de la mamá poniéndose él mismo rígido, no se puede relajar. Aunque el cuerpo del bebé es frágil su mente no lo es.
Es muy importante abrazarlo. Algo muy interesante es que el sentido más desarrollado al nacer es el tacto. Cuando la mamá toca a su bebé le dice que él está allí y allí también ella para cuidarlo. La piel es un espacio vital de comunicación.

Es importante entonces contenerlo, hablarle, sonreirle, mirarlo a los ojos. La mamá resignifica la mirada del bebé a partir de su propia mirada. Qué ve el bebé cuando mira el rostro de su madre? Se ve a sí mismo, la mamá es su espejo, se siente reflejado en la mirada de su madre. Todo le irá brindando su propia identidad.

El llanto también es un modo de contacto, no hay que desestimarlo. Los bebés lloran generalmente por algo que les produce malestar: sueño, hambre, o la falta de contacto físico con su madre. Hay estudios que aseguran que aseguran que al dejar de atender el llanto del bebé durante algunos minutos algo profundo se va quebrando en él, la confianza en su entorno.

El juego es otra vía de contacto con la mamá. Ella paulatinamente comienza a jugar con el bebé para que él pueda introducir su propia manera de jugar; va introduciendo pequeñas experiencias de frustración, tiempos de espera, distancias, de esta manera el bebé de a poco se irá descubriendo como un ser diferente de su mamá. Para poder jugar solo, primero mamá tiene que estar presente. En otro post hablé de esa primer experiencia lúdica a partir del cuarto mes: jugar a las escondidas, en ella va elaborando la angustia de separación respecto de su mamá, aparece tras ;la sábana y vuelve aparecer. También juega con sus ojos:a cerrarlos y abrirlos.

Estoy hablando hoy del vínculo mamá-bebé, pero es fundamental decir que el lugar del padre es tan importante en la vida del bebé como el de la madre; pese a que el primer vínculo de apego es el materno. Será tarea de la mamá poder ir dejando espacio para que el padre aparezca en escena y sea también protagonista de la crianza. Encontrar al padre no sólo significa poder separarse de esa relación simbiótica que se da en un primer momento con la mamá sino el comienzo del camino para hallar una fuente de identificación masculina.

REPASEMOS ALGUNAS SUGERENCIAS:

Contenerlo, abrazarlo, acariciarlo, hacerle pequeños masajes enriquece el vínculo y es muy relajante; mirarlo y sonreirle, el bebé puede sentirse unido a vos simplemente por la mirada; hablarle.

Tengamos en cuenta que mientras estamos cuidando de él recibimos mensajes a través de todos sus sentidos. El bebé nos habla constantemente, pero nos habla desde la manera que puede hacerlo según el estadio de su evolución.

Nadie mejor que la mamá sabe lo que su bebé necesita.

De la calidad de estos vínculos depende en gran parte el desarrollo del bebé y de ese futuro niño.

Educar es un acto de amor


A los maestros de vocación de nuestro extenso territorio que asumen el difícil compromiso de formar seres libres y pensantes,
al incomparable rol de los maestros de escuelas rurales que enseñan de corazón.
A todos ellos Feliz día del Maestro!
Educar es un acto de amor,
la generosidad, el compromiso, la vocación, son actos de amor; sobre el amor se sostiene todo: la verdad, la justicia y la paz.

Dedos exploradores


En la segunda mitad del primer año surge en el niño un nuevo interés en sus juegos: ha descubierto que algo hueco puede contener objetos, que algo puede entrar en un hueco. Juega incesantemente a eso.

Pasa así a explorar absolutamente todo; los ojos; los oídos; las bocas de las personas que están cerca, le permiten hacer sus primeras experiencias de exploración. Sus objetos preferidos son pequeños: son herederos de sus dedos exploradores.
Luego de realizar estos juegos con su cuerpo y con los de las personas que lo rodean, todo es objeto para jugar.
Entre los ocho y doce meses las diferencias anatómicas de los sexos se manifiestan en los juegos. La niña prefiere depositar objetos en un hueco, sus juegos repetirán esta experiencia; en cambio el varón, elige aquellos juguetes con los que pueda penetrar.
Por otro lado, a esta altura, el niño se desplaza en el espacio circundante gateando. Su campo de acción se amplía y comienza una paciente exploración de los objetos.
Ya al final del primer año,
ponerse de pie y caminar le permitirán alejarse voluntariamente de los objetos y reencontrarlos.
En el aprendizaje de la marcha no hay nada que reeemplace a los brazos de la mamá.

LA PRESENCIA DEL PADRE



La pérdida del vínculo único con la madre y la necesidad de un tercero determinan una nueva primacía de necesidades en la vida del niño: ya no le basta su madre para el desarrollo, necesita un padre. Pero no es suficiente la presencia del padre para el niño, también es necesario que aquél encuentre una forma de comunicación con él que responda a las necesidades de paternidad del pequeño, que, si bien se parecen a las de maternidad, tienen matices diferentes.
Un padre que puede bañar al hijo, darle alimento, jugar con él, salir con él, es importante. Lo es más aún el rol que cumple reforzando su unión con la madre y ofreciendo al hijo la pareja como fuente de identificación.
Si el hombre o la mujer no pueden superar su rivalidad frente al hijo, y sienten que al dar afecto al niño están impidiendo que el otro lo exprese, pueden inhibirse en sus funciones.
Las consecuencias de la carencia paterna son tan graves como las de la materna.

EL NIÑO EXPERIMENTA


también mediante movimientos. Descubre que al golpear un objeto también puede producir sonidos. Sabe que un cuerpo que cae, una puerta que se cierra de golpe, producen sonidos; todos le interesan y muchos de ellos lo sobresaltan. Trata de reproducirlos para vencer el miedo y el sonajero le sirve para repetir estas experiencias. Es algo fuera de su cuerpo, que simboliza a su madre y que él maneja con su mano. Lo chupa, lo explora, lo muerde y va reproduciendo experiencias que lo tranquilizan.
Lo golpea contra los barrotes de su cuna, lo tira contra el suelo. Cuando arroja los juguetes al suelo espera que se los devuelvan. No actúa para controlar al adulto, este juego es necesario, el niño experimenta así que puede perder y recuperar lo que ama.
Entre los cuatro y seis meses
el niño entra en posesión de diversos modos de elaborar la angustia de pérdida. A través de sus juegos intuye, experimenta y elabora que las personas pueden aparecer como desaparecer. Expresa esto en su mundo lúdico. Reclama con urgencia incontrolable la presencia de sus verdaderos objetos: los padres. Llora y se llena de rabia si no lo consigue, si no se lo comprende, no es necesariamente alimento lo que reclama: su madre es algo más que lo que calma el hambre, es una voz, un contacto, una sonrisa, la necesita simplemente para saber que no ha desaparecido; el temor a su pérdida es la angustia más intensa a esa edad; toda su vida emocional está marcada por ella. Ha empezado el doloroso proceso de abandonar la relación única con su madre y aceptar en forma definitiva la presencia del padre. Sus tendencia destructivas se incrementan cuando aparece el diente, instrumento que puede usarse para morder. Con la aparición de los dientes, el desprendimiento hasta entonces fruto de la fantasía, se convierte en realidad.

JUGAR


a las escondidas es la primera actividad lúdica del bebé y en ella elabora la angustia de desprendimiento, el duelo por un objeto que debe perder. A los cuatro meses el niño juega con su cuerpo y con los objetos; desaparece tras la sábana y vuelve aparecer; de este modo el mundo se oculta momentáneamente y vuelve a recuperarlo cuando sus ojos se liberan del objeto tras del cual estaba escondido. También juega con sus ojos: al cerrarlos y abrirlos tiene el mundo o lo pierde.
También con él algo aparece y desaparece: los sonidos. Es capaz de repetirlos una y otra vez; los escucha y su expresión cambia. Esos sonidos llamados laleos son su primer intento de expresión verbal. Como la palabra, comienzan por ser un objeto concreto para su mente, y también con él puede jugar. Su repetición es un juego verbal, puede hacer con los sonidos lo que ya experimentó con los objetos.

Contacto madre y bebé


Es imprescindible que la piel de la madre esté en contacto con la piel del bebé desde los primeros momentos; esto prepara al niño para un buen desarrollo.

La pérdida de la experiencia de estar adentro del vientre materno se mitiga con un buen contacto físico, el cual, justamente, le permite elaborar la pérdida. Esta relación física es totalmente necesaria luego del nacimiento, y sólo de manera gradual podrá ser reemplazada por otras formas de contacto.

La carencia de esta relación satisfactoria trae como resultados trastornos en el contacto con la realidad y lo predispone a enfermedades de la piel.

Cuando el bebé nace....


necesita adaptarse a un mundo nuevo,
al cual deberá conocer y comprender. Sus capacidades
perceptivas van forjando una
noción de ese mundo, pero su incapacidad motriz
limita su posibilidad de exploración.
Muchos de sus intentos de explorar se hallarán en la base
de su futura actividad de juego.
Desde su nacimiento el interés del niño se centra
casi de modo exclusivo en su madre.
A los pocos días de su vida es capaz de reconocerla
por la voz y por el olfato.
Ya al nacer sabe mucho sobre ella: puede reconocer
entre muchos otros el ritmo de su corazón,
al que se habituó durante
los nueve meses en que vivió dentro de ella.
La vista se desarrolla desde el primer momento;
puede fijar los ojos en un objeto
y distinguir la luz de la sombra.
Su capacidad de gustar y reconocer los sabores es muy notable
ya desde las primeras horas de vida, y todas estas experiencias
van configurando
en su mente la imagen de la madre.